VALORES PARA EL ÉXITO EMPRESARIAL
Podríamos ilustrar el comienzo de este artículo diciendo que la historia, una vez más, se repite. Muchas veces es conveniente, deseable y necesario “mirarnos en el espejo” que nos dejaron las antiguas civilizaciones para aprender de su historia y no caer en los mismos errores una y otra vez. Desde la más remota antigüedad, los valores, los principios éticos, en suma la cultura corporativa, es lo que ha caracterizado y distinguido a los pueblos y por extensión a las empresas y demás organizaciones sean o no lucrativas. Una de las experiencias que nos han transmitido las antiguas civilizaciones, es que los valores y principios éticos no pueden ser impuestos por los líderes de los pueblos y directivos de las empresas y organizaciones, sino que deben ser consensuados y pactados por todos los grupos de interés afectos “stakeholders”, pues de ello dependía su supervivencia.
Un ejemplo claro de lo que acabamos de decir lo encontramos en la antigua Roma. La historia de Roma es un gran ejemplo de una organización exitosa, ya que se transformó de ser una sociedad rural y primitiva en una República avanzada, con instituciones fuertes y representativas de un pueblo ambicioso, disciplinado y cohesionado por los principios establecidos desde tiempo inmemorial, el llamado Mos Maiorum y la Ley de las Doce Tablas. En este sentido según ORTEGA PARRA (2006:145):
“Los romanos no lo tuvieron nunca fácil, ni sus batallas se contaron siempre por victorias. Antes al contrario, fueron numerosas sus derrotas frente a los galos, los epirotas, los cartagineses… pero siempre se sobrepusieron porque una organización cohesionada es imparable. Cohesión que se derivaba del respeto a unos principios establecidos por sus antepasados: el llamado mos maiorum. La cultura corporativa, diríamos hoy. Durante muchos siglos todos admitieron las reglas fundamentales no escritas, tanto más irrecusables cuanto que no estaban escritas, complementadas, lógicamente, por leyes que fijaron progresivamente las reglas institucionales de funcionamiento. Su decadencia se origina, fundamentalmente, con la de sus instituciones. Especialmente cuando en un sistema fundado en la preponderancia y el bienestar del Estado (res publica, es decir, cosa común de todos los ciudadanos) se afirme de todos los modos y bajo todas las formas, para imponerse finalmente, la exaltación del hombre “solo”. La individualidad frente a la organización; el líder frente al equipo, César contra la República. Un cambio de valores que va a producir una verdadera conmoción y que supondrá al final de un régimen para dar pasa o a otro. En la nueva etapa, ya no hablaremos de logros del pueblo romano y los protagonistas serán, especialmente, los emperadores. De esta forma la aventura ha dejado de ser colectiva, el Senado será un remedo de lo que fue y las antiguas creencias básicas irán desdibujándose paulatinamente (ORTEGA, 2006).
Sin lugar a dudas el acervo legado por Roma puede y debe servirnos de ejemplo y de “espejo” para definir y fijar los valores y principios básicos de convivencia en nuestras sociedades y por ende en las empresas y demás organizaciones. De ello depende la sostenibilidad y pervivencia de nuestra actual civilización. Por mas que busquemos y aprobemos normas, códigos de conducta, y reglas de buen gobierno (a modo de bálsamo de Fierabrás) que nos otorgue el reconocimiento social, no se puede pretender solucionar con ello los males y defectos que estén instalados en las instituciones, empresas y organizaciones en general; en nuestra opinión la solución ya nos la transmitieron los antiguos Romanos en el Siglo III A.C. y la misma pasa por tener “una cultura corporativa fuerte, un liderazgo colectivo (compartido) y una misión clara y ambiciosa ”.
Citas:
ORTEGA PARRA, A. (2006): “La Antigua Roma: Valores para el éxito empresarial”, Editorial Pearson Educación, Madrid. pág. 145.
Reflexión de Calidad y Gestión

jorge yanes abreu dijo
La semana pasada estuve en Roma por segunda vez, la primera, fue una visita casi obligada y fugaz pero esta vez fue una visita pausada y meditada y lo primero que me pregunte fue precisamente por el exito de los romanos ante tantos vecinos con las mismas posibilidades, lo primero que me di cuenta es que en Roma sobra agua y eso en aquella epoca era riqueza. Si a eso le añadimos lo que usted me acaba de aleccionar. Tenemos el exito. Pero mira por donde en la Historia este exito se vuelve a repetir cuando la cultura latina entrego el testigo a otro pueblo que no era latino, me refiero al pueblo britanico. el exito fue de la misma manera frente a sus vecinos del continente, por estar aislados, no tuvieron el desgaste de las guerras que tuvieron sus vecinos del continente, si a eso le añadimos el alto desarrollo del parlamentarismo, tenemos el exito exactamente igual que los romanos. Quiero dejar claro que no soy ningun academico y solo son mis teorias, fruto de la observacion.
Ahora, la cultura anglosajona, tendra que entregar el testigo a otro pueblo fuera del area como ocurrio con los britanicos, me refiero a los chinos, sabemos que tienen asignaturas pendientes, la mas importante La democracia, sin aprovar esta asignatura es dificil desarrollar una autentica cultura cooperativa, como los romanos y los britanicos, en mi modesto entender es que pasen por una fase tipo desmenbracion union sovietica y por fin con lo que quede, y su asignatura ya aprovada pueda seguir desarrollando la cultura de este nuestro planeta. Deseo que los que tienen el poder en ese antiguo y gran pueblo, sepan ver con claridad la conveniencia de desarrollar una autentica cultura cooperativa y parlamentaria.
30 Julio 2008 | 09:56